Religiosas del Sagrado Corazón
Provincia Centro-Sur
Querida comunidad educativa del Colegio de Chamartín:
Es una alegría escribiros con motivo del 150 aniversario del colegio. Chamartín representa mucho para todas las rscj de nuestra provincia, porque fue nuestra primera casa. Han sido muchas las generaciones de religiosas que se formaron aquí en el Noviciado. Ha habido muchas vocaciones religiosas y misioneras, muchas antiguas alumnas y actualmente también antiguos alumnos, que han contribuido con sus vidas a transmitir el Amor del Corazón de Jesús por todos, especialmente por los más pobres. Muchos desde profesiones brillantes pero muchos también desde una entrega sencilla vivida día a día con amor, que han hecho vida la inspiración de Magdalena Sofía que soñaba educar una multitud de adoradores y apóstoles hasta los confines del mundo.
Con vosotros doy gracias a Dios por tanta vida entregada de religiosas y profesores en estos 150 años, y por el compromiso cristiano, de fe y de trabajo por un mundo más justo, de tantos antiguos alumnos.
Estoy convencida de que merece la pena educar, educar para la vida, abrir caminos de futuro, con esperanza, desde la fe en Jesús que nos ofrece un camino de plenitud humana basado en el amor y la entrega.
Quisiera terminar con unas palabras de Benedicto XVI:
“Hoy nuestra esperanza es acechada por muchas partes. De aquí nace precisamente la dificultad quizá aún más profunda para realizar una auténtica obra educativa: en la raíz de la crisis de la educación se da, de hecho, una crisis de confianza en la vida. Por tanto, no puedo terminar esta carta sin una calurosa invitación a poner en Dios nuestra esperanza. Sólo Él es la esperanza que resiste a todas las decepciones; sólo su amor no puede ser destruido por la muerte; sólo la justicia y la misericordia pueden sanar las injusticias y recompensar los sufrimientos padecidos. La esperanza que se dirige a Dios no es nunca esperanza sólo para mí, al mismo tiempo es siempre esperanza para los demás: no nos aísla, sino que nos hace solidarios en el bien, nos estimula a educarnos recíprocamente en la verdad y el amor”.
Esperamos con ilusión todas las celebraciones que estáis preparando para los 150 años. Sin duda nos ayudarán a profundizar y renovarnos en nuestra espiritualidad y estilo educativo.
Con mucho cariño y agradecimiento
Blanca Asensi, rscj